馃殗 AQU脥 ABAJO

El Metro colaps贸 pero no para nosotros. Mi familia vive de sus bolsillos desde que se apertur贸 en 1983. Cuando nos copeyanizaba el gordo Campins. Luis Herrera traga esto. Mismo a帽o de la inauguraci贸n del Teresa Carre帽o. Y el viernes negro, un 18 de febrero, donde el bol铆var empez贸 a valer menos. Te saco los n煤meros: trescientos por ciento. De la devaluaci贸n ya nadie se da cuenta. Empepadita por el petr贸leo, aterriz贸 cual musi煤a impertinente. Se nacionaliz贸 disfrazada de hidrocarburo. Vive invisible entre nosotros. Devaluados estamos todos. Mirando al piso por si se cae el cielo. Para desvalijarlo y revenderlo. Amarga ser谩 tu madre.

Aqu铆 abajo, hace siglos que la gente dej贸 de ser buena conducta. Antes hablaban pasito, no corr铆an ni empujaban, guardaban la basura en sus bolsillos. A lo mejor piensan que, bajo tierra, dios no puede verlos. 驴Ser谩 por eso que se muere tanta gente? 驴Para dejar de ser espiados hasta en el recreo? Porque me imagino que dios no entra al ba帽o. T谩ima, pues, diosito, mira que tengo retortijones. As铆 que coge consejo y qu茅date en la puerta, oliendo pa鈥 otro lado. Con raz贸n no hay ba帽os en el Metro. C谩maras de vigilancia, s铆. Plantadas por todas partes. Pero te observan en unas pantallitas balurdas en blanco y negro. Televisor el m铆o del cuarto. Pantalla plana gigante y sonido de cine del Sambil aunque me falta el aire acondicionado. El ventilador nunca es igual. Cotufas de microonda y mi pepsi de dos litros directo de la nevera.

Vista en esas camaritas peorras ni tu mam谩 te reconoce. A m铆 intentaron involucrarme una vez en Plaza Venezuela. Me ense帽aban una grabaci贸n y me repet铆an que esa era yo. 驴Yo? Estatua de museo. Tiesa. P谩lida. Muda. Estupefacta. Nada de llorar como en las telenovelas. En todo caso, miss indiferencia. No pudieron probarme nada. La billetera del se帽or贸n arrugado iba ya por Ca帽o Amarillo a cargo de la vieja Noelia.

鈥擭o茅liaaaaaaah 鈥搇e cant谩bamos, burl谩ndonos de su nombre, por culpa de Nino Bravo con aquel vozarr贸n que se pegaba: 鈥淣o茅liaaaaaah”.

Claro que ya no trabajo en Plaza Venezuela. Ni en Colegio de Ingenieros. Ni en Sabana Grande.

鈥擡se es tu tri谩ngulo de las bermudas 鈥搒e r铆e Josefa鈥 donde se pierden barcos, aviones, relojes y carteras.

 Aqu铆 abajo, la estaci贸n m谩s dura es Capitolio. Al t煤nel de interconexi贸n lo llamamos el marat贸n. Los varones de mi familia arrebatan y vuelan. Es una carrera de relevo donde se pasan propiedades ajenas. De mano en mano y bajo la falda de la prima Doris. Alcanc铆a gorda como carpa de circo. Prefiero Palo Verde en horas pico. Confundi茅ndome entre pasajeros que salen pisoteando la raya amarilla y 鈥渆ntren que caben cien鈥, cantaba H茅ctor Lavoe, 鈥渃incuenta parao(sic), 50 de pie; oye, Ruperto, que paren la puerta; oye, que caben, que caben bien鈥.

La l铆nea de la UCV-La Bandera ni lava ni presta la batea. Son usuarios demasiado pelabolas. Igual que Bellas Artes sembrada de bailarinas pasahambre y poetas comeflor. Para quien quiera tener libros sin pisar una biblioteca est谩 bien. Pero mis vecinos nunca leen y en mi casa nadie practica ballet.

El bot铆n m谩s sabroso ha sido una lap top nuevecita, virguita en su empaque y con manual de instrucciones en cualquier idioma menos el nuestro. Mis primos podr铆an montar una oficina de objetos perdidos. Casi una tienda por departamentos como la S铆ars aquella donde hay ahora un banco que parece un Titanic. Ballena podrida de cristales verdes, ladrillos rojos y costillas de hierro desnudas al aire.

Clon铆fero de Chaca铆to nos compra las tarjetas maestras, de cr茅dito y d茅bito. Al tecnopana de la Nueva Granada le vendemos los 谩ipods, blakb茅rris, celulares, d铆xcmans, emepetr茅s, pendr谩ifs, z谩iberchots y me qued茅 sin saldo en el abecedario. 

Ya nadie de los m铆os roba paraguas, bufandas, ni joyer铆a mayormente falsa. A esa gente, en su lenguaje disfrazado, los vigilantes del Metro les dicen cuervos. Nosotros somos los b煤hos del zool贸gico enterrado bajo capas de concreto.

Ella cede a la insistencia de Efra铆n, V铆ctor, H茅ctor. Cada lunes, a media ma帽ana, el cami贸n blindado recolecta el efectivo de las casetas de atenci贸n al usuario. Un promedio de ocho bolsas de lona reforzada contentivas 鈥揷ada una鈥 de veinticinco kilogramos de billetes de mediana y alta denominaci贸n. Los billetes bajos y las monedas de las m谩quinas expendedoras de boletos se reciclan internamente, atareando a los contadores asalariados del Metro. Armamento de fogueo y balas de salva atav铆an el arsenal delictivo.

Berrinche crom谩tico de propaganda detergente, el rev贸lver del guardi谩n verbigracia la hemorragia sobre el blanco de su blusa adquirida en Quinta Crespo. La escalera mec谩nica 鈥揺ngranajes sucesivos de lentitud incesante鈥 ladea intermitente su cabeza. Break dance mudo de facciones intactas. 

ESPERPENTO DE GOYA EN CARACAS 

titula 鈥揳 ocho columnas y 76 puntos tipogr谩ficos鈥 el vespertino tabloide de vanguardia. Foto full color con cascada de sangre texturizada (detalle en close up extremo) sobre los pliegues met谩licos de los pelda帽os. Reportaje desplegado en p谩ginas centrales. Retratos hablados de los tres fugitivos. Cifrado en cientos de millones el monto del asalto. Entrevistas a los transe煤ntes. Primer incidente delictivo en casi treinta a帽os de operaciones. Destituido jefe de seguridad interna. Suplemento monogr谩fico, en edici贸n nacional, circular谩 el pr贸ximo domingo. Colapso sobre rieles. Demandada empresa del cami贸n blindado. Exceso de pasajeros y falta de planificaci贸n atentan contra el funcionamiento del sistema de transporte masivo m谩s moderno de Iberoam茅rica. Destapada accidentalmente la olla de la delincuencia infraurbana. 鈥淓n las catacumbas romanas vivir铆amos m谩s seguros鈥 declara portavoz de la conferencia pontificia. Airadas protestas de los usuarios bloquean bocas de acceso de los trenes intestinos. Destrozadas paradas de Metrobuses. Descubierto profundo d茅ficit en las entra帽as financieras del monstruo de los mil vagones repletos de sardinas en lata en aceite de colesterol y triglic茅ridos requetemalos. Huelga de trabajadores por discusi贸n de nuevo contrato colectivo se suma a la crisis. La ciudad capital, plagada de trenes paral铆ticos, retrocede a los tiempos de la colonia. 鈥淐aracas sin Metro apesta鈥 gritan universitarios. Aumento del pasaje ya exigen choferes de taxis, autobuses y camionetitas, por su puesto. Ausentismo laboral y estudiantil hist贸rico supera el promedio de ceremonias inaugurales de olimpiadas y mundiales de f煤tbol.

Cuenta mi madre que mi pap谩 estudiaba para ser profesor de lenguaje. Mi hermano se llama Hip茅rbaton. Mi hermana, Zeugma. Cuando yo nac铆, mi viejo ya hab铆a muerto. Creo que por eso mi nombre qued贸 defectuoso. N脥RICA OROZCO dice mi l谩pida de cemento.

Aqu铆 abajo, las topas Sultana y Avile帽a contin煤an abriendo t煤neles entre lianas de intercable. Ya ha perdido la cuenta, pero N铆rica teme que 鈥搕ras un cuarto de siglo鈥 los traqueteos de los trenes lleguen hasta ella interrumpiendo su insomnia involuntaria. N铆ricus interruptus de bella durmiente con pesadillas ortogr谩ficas. Omisi贸n de la cuarta vocal 鈥揳l principio de su nombre鈥 que la priva de la cuota inicial de su r煤brica. 

Aqu铆 abajo, rotundamente difunta, la se帽orita Orozco 鈥搎ue la baile, que la baile鈥 extra帽a las canciones del discman que coreografiaban sus malabares de extracci贸n gr谩cil. Lucro cesante sin pensi贸n de sobreviviente para progenitora y hermanos. Dolientes que evitan la estaci贸n infortunio, maldicen los empleados del servicio de limpieza, hedionda a cloro que desti帽e la sangre.

Aqu铆 abajo, la m煤sica es p茅sima. Diy茅is demodados demonizan el ritmo. Degeneran el techno. Hip hop exento del bass card铆aco que incendiaba las noches del cerro. Y Caracas a sus pies. Perra dormida. Huesuda. Pero sin amo.

Aqu铆 abajo, perra sin dixcman, me desespero.

Aqu铆 abajo, el im谩n de la gravedad contin煤a succion谩ndola. Hondo, Newton la reclama. Tembloroso, Richter la sacude. Cauto cautivo cautivado por combustibles f贸siles que encuentra 鈥搊h, N铆rica tel煤rica鈥 pronuncia su padre enterrado.

Aqu铆

el

im谩n

de

la

gravedad

contin煤a

empuj谩ndola

hacia

abajo

Agregar un comentario

S铆guenos en:


Feed de narrativa editada a seis manos (desde San Jos茅 de Costa Rica, Stuttgart y Caracas), por los caraque帽os diasporizados Luis Garmendia y Javier Miranda-Luque, y el caraque帽o sin diasporizar (驴por ahora?) Mirco Ferri cuya idea es la de postear textos propios y de autores invitados. 隆Bienvenido cada par de ojos lectores que se asomen a estos predios!

Los art铆culos m谩s visitados: